Antes de entrevistar: define el trabajo real
Si cada candidata imagina un puesto distinto, sus respuestas y tarifas no se pueden comparar. Prepara una ficha de una página con horario, ubicación aproximada, tareas, nivel de autonomía, apoyos existentes y fecha de inicio. Separa las necesidades imprescindibles de las preferencias.
- Horario y frecuencia: días, horas y posibles noches.
- Apoyo personal: aseo, vestido, comidas o movilidad.
- Acompañamiento: paseos, citas o conversación.
- Tareas domésticas vinculadas al cuidado.
- Experiencia realmente necesaria para el caso.
- Forma de coordinación con familia y profesionales.
Si todavía dudas entre una persona interna, externa o por horas, consulta la comparativa de modalidades de cuidado antes de publicar tu necesidad.
20 preguntas para entrevistar a una cuidadora
Sustituye las preguntas de “sí o no” por situaciones que obliguen a describir un proceso. Después de cada respuesta general, pide un ejemplo: “¿Cuándo te ocurrió?”, “¿Qué hiciste tú?” y “¿Cuál fue el resultado?”.
Experiencia y encaje
- Cuéntame un caso parecido al nuestro: ¿qué necesitaba la persona y qué hacías tú cada día?
- ¿Qué tareas realizabas personalmente y cuáles correspondían a la familia o a personal sanitario?
- ¿Con qué situaciones te sientes más preparada y cuáles prefieres no asumir?
- ¿Qué aprendiste de tu último trabajo de cuidados?
- ¿Puedo hablar con una referencia reciente, con tu permiso?
Criterio ante situaciones reales
- Si notas un cambio repentino en el estado o el comportamiento, ¿qué pasos seguirías?
- ¿Cómo actuarías si la persona rechaza una actividad prevista, como asearse o salir a caminar?
- ¿Cómo organizas una jornada para respetar rutinas sin quitar autonomía?
- ¿Qué información dejarías anotada al terminar tu turno?
- ¿Cómo pides ayuda cuando una tarea supera tus competencias o no está en el plan acordado?
Comunicación y confianza
- ¿Cómo prefieres comunicarte con la familia durante el servicio?
- ¿Qué harías si tú y un familiar no estáis de acuerdo sobre una tarea?
- ¿Cómo proteges la intimidad y la información personal de quien cuidas?
- ¿Qué necesitas saber de la persona mayor para empezar bien?
- ¿Te parece bien hacer una primera conversación con la persona que recibirá el cuidado?
Disponibilidad y condiciones
- ¿Qué días y franjas horarias puedes mantener de forma estable?
- ¿Cuánto tardas en llegar al domicilio y qué margen tienes ante un imprevisto?
- ¿Qué tarifa propones y qué incluye exactamente?
- ¿Qué tareas, descansos y forma de aviso conviene dejar por escrito?
- Si ambas partes estamos de acuerdo, ¿cuándo podrías empezar?
Cómo valorar las respuestas sin depender solo de la intuición
Puntúa cada área de 0 a 2 justo después de la entrevista: 0 si no aporta evidencia, 1 si la respuesta es suficiente y 2 si da un ejemplo claro y verificable. La tabla no decide por ti; evita que una primera impresión agradable tape problemas de disponibilidad o experiencia.
| Área | Qué buscas | Puntos |
|---|---|---|
| Experiencia | Casos comparables y tareas explicadas con precisión | 0 · 1 · 2 |
| Criterio | Sigue el plan, comunica y pide ayuda cuando corresponde | 0 · 1 · 2 |
| Trato | Escucha, no infantiliza y cuenta con la persona mayor | 0 · 1 · 2 |
| Fiabilidad | Horario sostenible, puntualidad y referencias coherentes | 0 · 1 · 2 |
| Condiciones | Tarifa, tareas y límites entendidos por ambas partes | 0 · 1 · 2 |
Comprobar referencias: cinco minutos que aclaran mucho
Pide autorización a la candidata y habla directamente con una referencia reciente. Confirma cuándo trabajó, qué tareas realizaba, cómo comunicaba cambios, si cumplía los horarios y si volverían a contratarla. Una referencia útil aporta hechos; una frase genérica como “es muy buena” no basta.
Señales positivas y señales de alerta
Buenas señales
- Pregunta por gustos, rutinas y autonomía.
- Explica casos con acciones concretas.
- Distingue cuidado cotidiano de atención sanitaria.
- Habla con claridad de horarios y límites.
- Acepta que compruebes referencias.
Señales de alerta
- Promete disponibilidad total sin descansos.
- Contradice fechas o tareas de su experiencia.
- Habla de la persona mayor como si no estuviera.
- Minimiza instrucciones o quiere improvisar tratamientos.
- Evita concretar tarifa, tareas o forma de contratación.
Después de elegir: deja un primer día fácil de entender
Entrega por escrito contactos, rutina habitual, tareas acordadas, horarios y qué hacer ante un cambio. Presenta la casa sin prisas y revisa el acuerdo al finalizar los primeros días. Si la persona trabajará en el hogar a cambio de un salario, formaliza correctamente la relación; puedes seguir la guía para contratar a un cuidador legalmente.
